quinta-feira, 25 de março de 2010

LA CASADA INFIEL / A CASADA INFIEL, de Federico Garcia Lorca








Y que yo me la llevé al río

creyendo que era mozuela,

pero tenía marido.

Fue la noche de Santiago

y casi por compromiso.

Se apagaron los faroles

y se encendieron los grillos.

En las últimas esquinas

toqué sus pechos dormidos,

y se me abrieron de pronto

como ramos de jacintos..

El almidón de su enagua

me sonaba en el oído,

como una pieza de seda

rasgada por diez cuchillos.

Sin luz de plata en sus copas

los árboles han crecido,

y un horizonte de perros

ladra muy lejos del río.



Pasadas la zarzamoras,

los juncos y los espinos,

bajo su mata de pelo

hice un hoyo sobre el limo.

Yo me quité la corbata.

Ella se quitó el vestido.

Yo el cinturón de revólver.

Ella sus cuatro corpiños.

Ni nardos ni caracolas

tienen el cutis tan fino,

ni los critales con luna

relumbran con ese brillo.

Sus muslos se me escapaban

como peces sorprendidos,

la mitad llenos de lumbre,

la mitad llenos de frío.

Aquella noche corrí

el mejor de los caminos,

montado en potra de nácar

sin bridas y sin estribos.

No quiero decir, por hombre,

las cosas que ella me dijo.

La luz del entendimiento

me hace ser muy comedido.

Sucia de besos y arena

yo me la llevé al río.

Con el aire se batían

las espadas de los lirios.



Me porté como quien soy.

Como un gitano legítimo.

La regalé un costurero

grande de raso pajizo,

y no quise enamorarme

porque teniendo marido

me dijo que era mozuela

cuando la llevaba al río.




Tradução de Zelia Tellaroli N. Zamora:



Eu que a levei ao rio,


pensando que era donzela,


porém tinha marido.






Foi na noite de Santiago


e quase por compromisso.


Apagaram-se os lampiões


e acenderam-se os grilos.


Nas últimas esquinas


toquei seus peitos dormidos,


e se abriram prontamente


como ramos de jacintos.






A goma de sua anágua


soava em meu ouvido


como uma peça de seda


rasgada por dez punhais.


Sem luz de prata em suas copas


as árvores estão crescidas,


e um horizonte de cães


ladra mui longe do rio.






Passadas as sarçamoras,


os juncos e os espinhos,


debaixo de seus cabelos


fiz uma cova sobre o limo.


Eu tirei a gravata.


Ela tirou o vestido.


Eu, o cinturão com revólver.


Ela, seus quatro corpetes.




Nem nardos nem caracóis


têm uma cútis tão fina,


nem os cristais com lua


reluzem com esse brilho.


Suas coxas me escapavam


como peixes surpreendidos,


a metade cheias de lume,


a metade cheias de frio.




Aquela noite corri


o melhor dos caminhos,


montado em potra de nácar


sem bridas e sem estribos.


Não quero dizer, por homem,


as coisas que ela me disse.




A luz do entendimento


me faz ser mui comedido.




Suja de beijos e areia,


eu a levei do rio.


Com o ar se batiam


as espadas dos lírios.




Portei-me como quem sou.


Como um cigano legítimo.


Dei-lhe um estojo de costura,


grande, de liso palhiço,


e não quis enamorar-me


porque tendo marido


me disse que era donzela


quando a levava ao rio.




Tradução de Wagner Mourão Brasil:




Pois até o rio a levei


pensando que era donzela,


mas possuía um marido.


Foi em noite de São Tiago


e quase por compromisso.


Se apagaram os lampeões


e se acenderam os grilos.


Nas derradeiras esquinas


toquei seus seios dormidos,


e eles se abriram de súbito


como ramos de jacinto.


A goma de sua anágua


ressoava em meu ouvido,


como uma peça de seda


rasgada por dez punhais.


Sem luz de prata nas copas


as árvores mais cresceram,


e um horizonte de cães


ladra distante do rio.


Passadas as amoreiras,


os juncos e os espinheiros,


sob a vasta cabeleira


fiz sobre a terra uma cova.


Retirei minha gravata.


Ela tirou seu vestido.


Eu, o cinturão com revólver.


Ela, seus quatro corpetes.


Nem nardo nem caracol


tem a cútis tão suave,


nem os cristais sob a lua


reluzem com esse brilho.


Suas coxas me escapavam


como peixes surpreendidos,


metade plenas de lume,


metade plenas de frio.


Naquela noite cobri


o melhor de meus caminhos,


montado em potra de nácar


sem bridões e sem estribos.


Não quero dizer, sendo homem,


as coisas que ela me disse.


A luz da compreensão


faz-me ser bem comedido.


Suja de beijos e areia


distanciei-a do rio.


De encontro ao vento as espadas


dos lírios se debatiam.


Portei-me como quem sou.


Como um cigano legítimo.


Dei-lhe estojo de costura


grande, liso e cor de palha,


e não quis enamorar-me


pois mesmo tendo um marido


ela disse ser donzela


quando a levava até o rio.



(Ilustração: Goya - maja vestida)





Um comentário:

  1. Valeu! Essa obra maestra de Lorca é tão boa que merece ser lida no original:

    Y que yo me la llevé al río
    creyendo que era mozuela,
    pero tenía marido.

    Fue la noche de Santiago
    y casi por compromiso.
    Se apagaron los faroles
    y se encendieron los grillos.
    En las últimas esquinas
    toqué sus pechos dormidos,
    y se me abrieron de pronto
    como ramos de jacintos.
    El almidón de su enagua
    me sonaba en el oído,
    como una pieza de seda
    rasgada por diez cuchillos.
    Sin luz de plata en sus copas
    los árboles han crecido,
    y un horizonte de perros
    ladra muy lejos del río.

    Pasadas las zarzamoras,
    los juncos y los espinos,
    bajo su mata de pelo
    hice un hoyo sobre el limo.
    Yo me quité la corbata.
    Ella se quitó el vestido.
    Yo el cinturón con revólver.
    Ella sus cuatro corpiños.
    Ni nardos ni caracolas
    tienen el cutis tan fino,
    ni los cristales con luna
    relumbran con ese brillo.
    Sus muslos se me escapaban
    como peces sorprendidos,
    la mitad llenos de lumbre,
    la mitad llenos de frío.
    Aquella noche corrí
    el mejor de los caminos,
    montado en potra de nácar
    sin bridas y sin estribos.
    No quiero decir, por hombre,
    las cosas que ella me dijo.
    La luz del entendimiento
    me hace ser muy comedido.
    Sucia de besos y arena
    yo me la llevé del río.
    Con el aire se batían
    las espadas de los lirios.

    Me porté como quien soy.
    Como un gitano legítimo.
    Le regalé un costurero
    grande de raso pajizo,
    y no quise enamorarme
    porque teniendo marido
    me dijo que era mozuela
    cuando la llevaba al río.

    Abs

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